Hace no mucho tiempo compartí una fiesta al aire libre, recuerdo que inició una llovizna y el animador, para expresar la banalidad de la situación, por la cual ninguno de los asistentes debería preocuparse, sentenció:
- ¡Solo es poesía!
La expresión, con una alta carga de sinceridad, anota la concepción ordinaria de la “poesía”; semejante aseveración, tal vez síntoma de trivializar los temas fundamentales del ser humano o efecto de una educación deficiente –que sería igual-, no puede pasar desapercibida, se debe plantear una estrategia para establecer una cultura de lectura, de lectores y de conversadores, que es sinónimo de la misma Cultura.
El gusto por la poesía debe ser el fin de una buena educación, igual que el estudio de la ética, pero, en ambos casos en la actualidad hay eriales. Contribuir en esta tarea es desatar el nudo que subyuga la libertad al poder.
Fermín H. Sandoval
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